Bienvenida a tu canal de Educación Financiera: Impulsa tu Riqueza con Beatriz Mancilla. Toda mi experiencia como Ejecutivo Bancario y como Psicoterpaeuta Gestalt a tu servicio.

Lee un poco más Sobre mí…

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Nací en la Ciudad de México en los  años setenta y toda mi niñez y juventud transcurrieron en la hermosa y cultural zona de Coyoacán.

Estudié la Licenciatura en Contaduría en la Universidad Panamericana y a mis 23 años ingresé a trabajar en el Banco de moda en México. Era agosto de 1994.

“El error de diciembre” o la última gran crisis financiera en mi país llegó arrasando con sueños, metas y vidas de millones de personas, familias y empresas. El drama humano, la realidad devastadora en la que yo estaba inmersa como empleada bancaria trajo para mí conflictos morales y éticos inimaginables dentro de las Oficinas Centrales de Avenida Paseo de la Reforma.

Un par de años (y de mucho estrés) después,  fui removida de mi puesto (“voluntariamente a fuerza” como decimos en México) pues un espasmo respiratorio me tomó por asalto en mi escritorio, sin poder respirar y con un dolor terrible en el pecho. Fui llevada a la enfermería: “Esta muchacha se tiene que ir de aquí, menos mal que tiene 26 años pues si hubiera tenido 40 no la cuenta”.

Así es que dejé mi puesto de Ejecutiva de Negocios y Empresarios para formar parte de la Banca Patrimonial.  ¡Viví y compartí con dos mundos de la banca muy  diferentes!.

Me consideré realmente afortunada al poder participar en ambos segmentos bancarios y conocer en el día a día los problemas y los éxitos financieros de tantas personas en su diversidad social, cultural y de visión de vida. Desde la Zona Rosa y Reforma hasta San Ángel y Coyoacán, desde Avenida de los Insurgentes hasta las zonas perdidas en el Ajusco: altos funcionarios y funcionarias de entidades de gobierno, dueños y dueñas  de puestos de mercado, vendedoras de tamales y tortillas; artistas de la televisión, pintores y escultores; empresarios y empresarias dueños de panaderías, café, publicidad, transportes, restaurantes; viudos y viudas; jubilados y jubiladas; divorciados y divorciadas; familias con hijos y sin hijos…   y muchos  más… pero sobretodo, lo que pude atestiguar fue la diversidad de formas, conductas, hábitos, roles de autoridad, secretos de familia, confidencias, abusos, alegrías, tristezas y desconfianzas (y confianzas) que acompañaban al uso del dinero.


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